La boda de Lola y Vicente.

A veces, el comienzo de algo, es el origen de algo grande.

Lola y su marido siguen radiantes como aquel día (para aquellos que son muy pesados con eso de que cuando te casas te conviertes en otro ser.)

La vida a veces es curiosa, y ahora somos vecinos, llegaron el año pasado, para mi fue una grata sorpresa.

Os cuento primero como los conocí.

Lola es una mujer que podría decirse que sabe lo quiere. Cuando nos conocimos parecia que hubiese leido al dedillo mi ultimo post sobre los 6 consejos para elegir el dj de tu boda en madrid jajaj…

Lola me dijo: “te suplico que por favor la música verbenera la omitas por completo”, nada de “Paquitos chocolateros”, nada de “yo romperé tus cartas” (jajaj…) nada de nada de heavy metal, etc.

Ella y Vicente tenían un perfil de boda muy abierta musicalmente, aunque evidentemente hay temas que ni locos querían oirlos.

Es normal, hay hits de oro del año de la polka que aun hoy dia siguen existiendo, funcionó en su momento, fue divertido, pero ya no más please…

Sabemos que Paquito el chocolatero ha causado gran conmoción en las cabezas de muchos invitados a lo largo de la larga historia del mundo de las bodas, por eso ya no podemos más, hay gente que aún queremos oir y bailar buena música sin tener que volver a la verbena de la Paloma para ello.

Así que bueno, está bien cuando cliente y tu coincidís en los puntos esenciales, y por eso repito que Lola sabía muy bien lo que quería y lo que no.

Su rango musical cubría desde los 80 (en una muy justa medida), pop nacional e internacional, rock revival de los 90, temas dance comerciales, y repaso por temas dance de los 90.

Esa tarde nos conocimos, vimos la localización y el emplazamiento de mi cabina, nos despedimos y ahora si, llego aquel dia.

 

La boda de la luz.

Cada profesional que trabaja en una boda ve las cosas de una óptica distinta, tal vez la boda de Lola y Vicente para mi lo que mas recuerdo es como una luz especial, mucha juventud y un ambiente como si transcurriera durante los años 50.

En esta ocasión Juan Delgado estuvo allí conmigo para cubrir el reportage, me hizo ilusión verle porque somos dos grandes charlatanes jajaja…

En lo aperitivos querían música vintage y también divas del jazz, lo cual encajó perfectamente con la decoración y aquella luz tan especial.

Me pidieron, (recuerdo)  Black Eye Peas para la entrada, “I got a feeling”, fue super gracioso porque los amigos al oír la marcha ya querían empezar la fiesta antes de empezar la cena jajaja…

Durante la cena sus amigos no pararon, estaban continuamente pendientes de los novios, se podía apreciar que estaban muy contentos.

Y bueno, llega ese momento que creo que muchas parejas odian, repudian y a veces por eso ya ni existe, “el baile”.

Es curioso, pero el 85% de parejas que hablaron conmigo sobre este tema, coincidían en que el baile de su boda le ponía de los nervios.

Está claro que se quieren, por eso se han casado, pero eso está muy lejos de lo que es tener que estar en el mismísimo centro de atencion de todas las miradas durante un minuto o minuto y medio, el dia de tu boda.

Yo lo comprendo, al final, hay parejas que lo hacen, y otras que no, como dicen en UK, its up to you!

Lola y Vicente pensaron que si les apetecía, eran de ese porcentaje pequeño que si les apetecía, o por lo menos se sentían cómodos con el tema del baile.

A ellos, la canción que les gustaba, era una canción que el padre de Lola le ponía cuando era pequeña, y además querían que fuera sorpresa. La canción se llama Mi Niña Lola de Pepe Pinto en su versión interpretada por Buika.

Ya puedes imaginar la cara de ese padre cuando escuchó los primeros segundos de la canción, empezó a emocionarse y su mujer le tuvo que darle un pañuelo porque como es normal, cualquier padre podría emocionarse ante tal sorpresa. Lola empezó bailando con Vicente y después cedió el turno a su padre. Fue muy emocionante ver la complicidad de padre e hija mientras bailaban.

Y llegó el momento de la barra libre, uff…madre mía que marcha había en la boda jajaja…Si pinchaba a Raphael se hacían polvo, si pinchaba a Marck Anthony también, si les ponía David Guetta, ya ni te cuento…Es decir, una de esas bodas que me encantan porque el público está tan dispuesto a todo que nada le viene mal.

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Pasamos siete horas de barra libre, aquello ya no era una boda, era un festival, los invitados a altas horas de la mañana sacaron sus gafas de sol, se cargaban la copa de nuevo y volvían a la pista, nadie estaba dispuesto a marcharse de allí.

Pero como dice la canción de Nelly Furtado  “All Good Things Come To An End” , y una boda también. A pesar de las miles de protestas por parte de los invitados ante el cierre matinal de la barra libre (jajaj…) el autobús hizo aparición en escena y hubo que empezar a cortar la fiesta. Fue muy gracioso ver como iban dando tumbos de un lado a otro hacia el bus tal capítulo de walking death.

Todos fueron super agradecidos conmigo incluido los novios, estuvieron un buen rato charlando conmigo, agradeciéndome que hubiera salido tan bien todo y lo bien que había estado la música durante las siete horas que allí estuvimos bailando.

Dedico esta entrada a Lola y Vicente para que guarden siempre vivo el recuerdo de su boda, y me alegra que hoy día, esta familia sea vecina mía y podamos seguir compartiendo momentos juntos.

Un beso familia.

 

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